March 11, 2019

Manifesto

Eran las 8:30 Pm. Estaba con mi pareja comprando la cena cuando el teléfono sonó. Era alguien del trabajo. El sonido del teléfono tensionó mis cuerpo y removió la sonrisa de mi rostro. No contesté, quería que respetaran los horarios no laborales. Eventualmente el teléfono dejó de sonar y al revisar mi aplicación de chat vi el mensaje que quiso ser una llamada. Muchas ideas llegaron a mi mente: ¿por qué tienen mi teléfono personal cuando no somos tan cercanos?, ¿por qué tienen acceso a la aplicación de chat a través de la cual me gustaría hablar sólo con mi familia y amigos y no con personas del trabajo? ¿por qué me llama a esta hora, qué es tan urgente e importante? Una vez leí el mensaje pude contestar, al menos, la última pregunta: Necesitaban que dejara algo listo para las 10 PM para un cliente que vive en una zona geográfica lejos de la nuestra.

Llegamos a casa y lo que se suponía iba a ser una velada para compartir en pareja viendo una película se convirtió en una escena que retrata el siglo en el que vivimos: Yo trabajando en la cama y ella, algo cansada y triste, dormida a mi lado. La película ni siquiera inició. Cuando terminé el trabajo era tarde y otra velada de vida pasó, llena de estrés y tristeza.

¿Por qué pasa esto? ¿Era completamente necesario? Poco a poco comencé a ofenderme por la cultura de trabajo que estaba viviendo: sin respeto por la vida personal, sin canales de comunicación laborales separados de los personales y para muchos, sin un salario que compense lo que estamos perdiendo. ¿Es posible vivir de otro modo? Sí, lo es. Empecé a buscar personas que se preguntaran lo mismo y que tal vez hayan encontrado alguna respuesta. El resultado de esta búsqueda fueron dos compañías geniales con filosofías que quería implementar en mi vida: Doist y Basecamp. Cada una tiene un blog a través del cual comparten su visión sobre estas preguntas y otras: ambition & balance by Doist y Signal vs Noise by Basecamp. Ambos blogs pintan una nueva manera de trabajar, de construir empresa y por tanto de vivir tanto para los fundadores como para sus empleados. Con el bienestar del ser humano en el centro, ambas compañías, cada una con su propia sazón, construyó una cultura interna de trabajo sana, en la que sus empleados son felices, pueden tener una vida balanceada y con un poco de trabajo sentirse realizados como personas, no sólo como profesionales. Los fundadores de Basecamp creen tanto en esta cultura que escribieron varios libros, entre los cuales destaco Rework (2010) y It Doesn’t Have to Be Crazy at Work (2018).

Sin querer copiarme de Jason Fried and David Heinemeier Hansson de Basecamp, quiero repetir el título de su libro en español: el trabajo no tiene porque ser loco. Vivimos pocas décadas y nos pasamos gran parte del tiempo trabajando, transportándonos al trabajo, a veces por las metas financieras y de vida de alguien más. Pienso que la vida es muy corta para vivir con estrés, ansiedad y mala salud debido al trabajo. ¿Por qué correr? ¿Por qué no ir a un ritmo acorde con el ritmo de nuestras parejas, hijos o simplemente el ritmo que nosotros queramos? A veces sueño despierto. Un sueño recurrente es, dentro de unos años, poder decirle adiós al trabajo una tarde calurosa de jueves, recoger a mi hija del colegio e ir por un helado a pie, mientras juntos observamos el verde de los árboles y vivimos, durante esos minutos juntos, una felicidad casi infinita. Ese es el ritmo que quiero. Creo que todos podemos trabajar con una sonrisa en la cara, bien lento y contento como le gusta a Pedro Capó, disfrutando de cada día como prefiramos. Es por esto que escribí el siguiente manifiesto que espero cambie la manera de pensar de trabajar, hacer empresa y por tanto, de vivir de alguien y ojalá de mucha gente. Las ideas que propongo no son inalcanzables; de hecho, en muchas de las mismas son pan de cada día en países con mejores culturas de trabajo y en compañías de trabajo remoto. Muchas las tomo de los blogs de Doist y otras son de los libros y palabras de Jason y de David. Mi idea era compartir mi visión de sus ideas con la comunidad Hispanohablante. Aquí está mi visión:

Visión

  1. Los empleados no somos máquinas de producción, somos personas con metas, vidas complejas y casi siempre no estamos solos trabajando por dichas metas.
  2. Solo podemos trabajar activamente por dichas metas si tenemos una vida laboral sana, lenta y contenta. Esta es responsabilidad tanto nuestra como de nuestros empleadores.
  3. Una vida lenta y contenta no se logra con reuniones del comité de salud cada 6 meses con ideas que se quedan sólo en papel. Se logra llevando la cultura organizacional a otro nivel.
  4. El primer paso para llegar a ese nivel es buscar un horario laboral adecuado; mi recomendación: 40 horas a la semana es más que suficiente.
  5. El empleador debe ofrecer un salario justo o más que justo por esas horas de trabajo. Si no, ¿cómo esperamos que nuestras sociedades avancen en calidad de vida en el paso del tiempo?
  6. El empleador no debería fomentar el trabajo extra. Si llega a suceder, todas las horas deben ser pagas por encima de la hora laboral. ¿Por qué? El empleado está sacrificando su vida para mejorar la del empleador. Muchas empresas (por ejemplo una que hace vehículos eléctricos), se vanaglorian en promover esta cultura de trabajo sustentándose en que tienen una misión muy importante y que todos los empleados deben compartir y luchar por dicha misión. Adivinen qué? Hay cosas más importantes como la familia, el amor o simplemente el bienestar personal.
  7. Como no hay trabajo extra, el trabajo debe ser profundo, no extenso. Se logra más en 3 horas de trabajo profundo que en 9 de trabajo disperso. Estar ocupados no es el objetivo. No a las interrupciones, no a las reuniones sin sentido, sí a la productividad.
  8. La comunicación asíncrona es lo mejor que pudo haber pasado. Plataformas como Twist, Basecamp o Zulip la hacen increíble. Si no quieres usar ninguna, el correo electrónico lleva funcionando bien un buen tiempo.
  9. Como se respeta el tiempo de trabajo profundo, se respetará aún más el tiempo fuera del trabajo. Este se debe acordar entre el empleador y el empleado. No más llamadas, mensajes, o correos en horas en las que estamos dedicados a las otras cosas que nos importan en la vida.
  10. El empleador debe ofrecer beneficios de salud, pensión/retiro, transporte, Internet y cualquier otro tipo de incentivos obligados o no por la ley de cada país. No hacerlo es atentar contra la ley y peor aún, contra las necesidades de quien está trabajando por sus metas.
  11. La motivación y ganas de cambiar el mundo son geniales, pero no pagan la renta de donde vivimos. ¡Construyan un buen plan de negocio para que los salarios, acciones y bonos mejoren!
  12. El empleador debe ofrecer buenas vacaciones pagas, ojalá por encima del límite legal de cada país. No recuerdan lo deliciosas que eran las vacaciones cuando éramos niños? Como cada día era una nueva oportunidad para jugar, para sonreír y simplemente existir? Eso aún es posible. Lo ideal es ofrecer períodos de vacaciones ilimitados. (Uno pensaría que la gente no volvería nunca, pero si lo que haces en tu empresa es genial, la gente querrá volver una vez se sienta renovada!)

Bienvenidos a una nueva forma de trabajar más humana. Bienvenidos al trabajo lento y contento.

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